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Cómo afectan las redes sociales a la salud mental infantil

  • Maria Tena Riera
  • 9 ene
  • 3 Min. de lectura

Las redes sociales tienen un impacto ambivalente en la salud mental infantil, ofreciendo conexión y apoyo, pero también aumentando riesgos como depresión, ansiedad, baja autoestima debido a comparaciones y la exposición a contenido negativo, afectando el desarrollo de habilidades sociales reales, lo que requiere un uso equilibrado y supervisado por los padres para mitigar riesgos y potenciar beneficios como el acceso a información. Os comparto un artículo de mi compañera y colega María Isabel Marí Sanmillán, que explica con más detalle la conexión entre pantallas y emociones:


"En los últimos años, las redes sociales han pasado a formar parte habitual del día a día de niños y adolescentes. Desde edades cada vez más tempranas, muchos acceden a plataformas diseñadas para adultos y se exponen a contenidos y dinámicas para las que quizás aún no están preparados. Esta realidad plantea una cuestión crucial para madres, padres y educadores: ¿qué impacto tienen las redes en el bienestar emocional y la salud mental de los más jóvenes?


En España, diversos estudios han alertado de un incremento preocupante de los trastornos de salud mental en la infancia y adolescencia. Un informe de Cyber Guardians revela que desde 2012, y especialmente tras la pandemia, los casos de ansiedad y depresión se han triplicado entre adolescentes, con un aumento aún más acusado entre las chicas. Se estima que más del 11% de los adolescentes presenta un uso problemático de estas plataformas, con consecuencias que van desde el insomnio hasta la baja autoestima o incluso la autolesión.


El tiempo de exposición también importa. Pasar más de tres horas al día en redes sociales duplica el riesgo de sufrir ansiedad o síntomas depresivos.


Sin embargo, no todo es negativo. Otro informe del National Academies of Sciences subraya que muchos jóvenes encuentran en las redes apoyo emocional, sensación de pertenencia y oportunidades de autoexpresión, especialmente quienes pertenecen a minorías o tienen menos apoyo en su entorno cercano.


La clave no está solo en el tiempo que pasan conectados, sino en el uso que hacen de las redes. No es lo mismo crear contenido, compartir intereses o aprender, que compararse con modelos de belleza o estilos de vida y irreales. Esta exposición, especialmente en chicas, puede afectar la autoestima y la imagen corporal, como señala otro estudio reciente, que advierte del contenido centrado en estética, que los algoritmos de plataformas como TikTok ofrecen por defecto.


Tampoco es igual que el impacto de un niño que tiene una buena red de apoyo y supervisión que en otro con un entorno más vulnerable o carente de acompañamiento adulto.


Pautas para familias

Precisamente, las familias juegan un papel esencial, y pueden adoptar recomendaciones como estas, basadas en la evidencia científica: 

Establecer límites saludables de tiempo (idealmente 1-2 h/día) y evitar pantallas antes de dormir.

Fomentar un diálogo abierto sobre lo que ven, sienten o comparten en redes.

Supervisar sin controlar: acompañar desde la confianza y el interés.

Educar en pensamiento crítico: enseñarles a reconocer contenidos dañinos o irreales.

Ofrecer alternativas Offline: actividades físicas, creativas o en la naturaleza.


También es clave prestar atención a señales de malestar en nuestros hijos. La irritabilidad, el aislamiento, los cambios de humor o la dependencia excesiva del móvil pueden indicar que algo no va bien.


En definitiva, en este mundo digital, donde lo virtual es parte de la vida cotidiana, la solución no es prohibir, sino acompañar de cerca y con conciencia emocional.


La redes sociales, lejos de ser enemigas, pueden convertirse en aliadas del desarrollo de los menores, si se utilizan con criterio, supervisión y sentido crítico. Y la prevención no empieza en la pantalla, sino en casa: en un entorno donde el diálogo sea constante, el afecto conviva con los límites y los adultos ejerzan su rol de guía con firmeza, serena y empatía".

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